Si algo es influye en la salud emocional de los niños son los problemas familiares. La ruptura no solo es una sensación de pérdida e inestabilidad que pueden presenciar los cónyuges, sino que esto se traslada a los niños, haciéndoles en algunos casos, sentirse responsables.
Los niños que se exponen a una separación, tienden a experimentar efectos psicológicos como ansiedad, ira, culpa, tristeza, baja autoestima, y comienzan a tener una dificultad de adaptación muy grave.
Los problemas de conducta pueden manifestarse en rebeldía, agresividad, o bajo rendimiento académico. Además de apatía, y problemas de sueño, que puedes afectar su salud física.
A pesar de esto, a muchas parejas se le dificulta la convivencia y la separación es la opción que tienen. En este caso, sería bueno saber cómo comunicarles a tus hijos la separación.
¿Cómo puedo hablarles a mis hijos sobre el divorcio?
Lo más importante es hacerlo en un mensaje claro y sencillo. Evita hacerlo en un momento de euforia.
No es recomendable decir todos los detalles de la separación, o las razones por las que han querido divorciarse, sino más bien explicar que es una decisión mutua, y hacerlo desde el respeto. Es bueno afianzar que la decisión no tiene nada que ver con los niños, y explicar que aunque la decisión no es fácil, es por el bien de todos.
Asegúrales que estarán a salvo. El divorcio en los niños cambia muchas cosas de subida cotidiana, pero es necesario que se sea honesto sobre las emociones y permitirles que se expresen genuinamente.
Debes prepararte para responder preguntas como:
- ¿Fue mi culpa?
- ¿Dónde voy a vivir ahora?
- ¿Tengo que cambiar de escuela?
- ¿Qué pasará con mis amigos?
Todo esto es importante que los niños lo tengan claro, para enfrentar con más seguridad una etapa difícil en sus vidas.
Las fases del duelo de un divorcio a la que los niños se exponen
Quizás también sea importante que conozcas cuáles son esas fases del duelo donde estos pequeños se exponen, y dónde tú como padre debes ser de total apoyo.
- Negación: No desean hacerse la idea de lo que ocurre, y actúan como si la ruptura no fuera a suceder.
- Cólera: Suelen estar irritables aún por las cosas pequeñas, y molestarse por todo lo que les acontece.
- Dolor: Es la fase más larga y algunos niños quedan atrapados allí. Los invade la tristeza, y se expresan con mucho dolor y frustración. Hay que tener mucha paciencia para ayudarles.
- Aceptación: Los niños se dan cuenta de que es una decisión irreversible y aprenden a aceptar el nuevo modelo de familia.
En todos estos casos, es importante que el apoyo sea incondicional, y en caso de necesitar una ayuda clínica o psicológica, también hacerlo.
